VIDA

D. W. Winnicott nació en 1896 en Plymouth, Inglaterra, como hijo menor de una familia de clase acomodada.

Su padre, Sir Frederick Winnicott, fue un próspero importador electo varias veces alcalde de Plymouth y su madre fue Elizabeth Woods Winnicott.

Tuvo dos hermanas, Violet y Kathleen, seis y cinco años mayores que él.

Winnicott empezó a estudiar Medicina en 1914 en el Jesus College, en Cambridge.

Inició su práctica clínica hospitalaria en 1917 pero pronto debió interrumpirla hasta el fin de la Primera Guerra Mundial cuando se enroló como practicante de medicina en un barco destructor de la Marina Inglesa.

Obtuvo su título de Médico especializado en Pediatría en 1920 y empezó a trabajar como Pediatra en el Paddington Green Children’s Hospital de Londres en 1923.

Lo hizo ininterrumpidamente durante 40 años derivando poco a poco hacia la Pediatría Psiquiátrica y el Psicoanálisis de Niños.

También en 1923 se casó con Alice Taylor y comenzó su análisis de diez años con James Strachey1, siendo Joan Riviere su segunda analista (1933-38).

En 1949 se divorció de su primera esposa, contrayendo matrimonio dos años después con la trabajadora social y psicoanalista Clare Britton.

Como Asesor Psiquiátrico del Esquema de Evacuación Gubernamental había trabajado con ella durante la Segunda Guerra mundial.

Compartieron entonces la supervisión de los niños evacuados de Londres que presentaban problemas de conducta que les impedían adaptarse a vivir con las familias que se les había asignado.

Debieron crearse para ellos hogares colectivos sustitutos que Winnicott asesoraba y Clare administraba, Fue esa experiencia la que le permitió elaborar su conocida teoría sobre la «tendencia antisocial».

Por esa misma época, y manejando entre escombros, Winnicott se dirigía cada semana hacia la BBC de Londres donde daba charlas para público en general.

En ocasiones invitaba a grupos de madres para conversar con ellas acerca de la crianza y el desarrollo de los niños pequeños.

En el año 1927 Winnicott fue aceptado en la Sociedad Psicoanalítica Británica.

Inicialmente Melanie Klein fue su supervisora, pero tiempo después Winnicott participó activamente en las famosas Controversias que sostenían los grupos que lideraban Melanie Klein Anna Freud criticándolas duramente a ambas porque las dos exigían sometimiento a sus teorías. Con Charles Rycroft, Marion Milner, Michael y Alice Balint, Masud Khan, Paula Heimann y otros fundaron el Grupo del Medio, luego llamado Grupo Independiente, que todavía existe.

Winnicott presidió la Sociedad Psicoanalítica Británica en dos ocasiones, en los períodos 1956-1959 y 1965-1968 y, gravemente enfermo, falleció de un ataque cardíaco en 1971.

1 Obituario - D. Winnico0: "Mi experiencia analitica con Strachey me ha vuelto suspicaz de las descripciones de la tarea interpreta9va del análisis que parecen atribuir a las interpretaciones todo cuánto sucede, como si en este proceso se hubiera perdido de vista al paciente."

Una muestra del carácter directo y sin rodeos que Winnico0 desplegó a lo largo de toda su vida.

Nos legó una muy extensa obra que en su mayor parte se publicó póstumamente.

Hasta el momento disponemos de 21 libros suyos en español.

Actualmente un equipo de traducción chileno-uruguayo liderado por Rodrigo Rojas, Gonzalo López y Lilian Tuane está trabajando en la traducción de las Obras Completas de Winnicott, cuyo primer tomo pronto saldrá a la venta.

De acuerdo a una investigación de la Asociación Psicoanalítica Internacional, Winnicott es en estos tiempos el autor más leído por la comunidad psicoanalítica mundial.

OBRA

Este autor, testigo lúcido de los desastres que las guerras infligieron al mundo y a su Inglaterra natal, advirtió ciertos hechos clínicos que, en ese período, empezaron a presentarse con inusitada frecuencia en niños y adolescentes: tendencias antisociales y psicosis.

Simultáneamente observó también, en adultos, un incremento de síntomas de las hoy llamadas patologías borderline.

La explicación etiológica que remite únicamente a conflictos pulsionales intrapsíquicos, sin considerar la importancia de los factores externos no le resultaba convincente.

Como clínico, este hecho lo llevó a considerar minuciosamente la inmadurez inicial del ser humano y la importancia de los primeros cuidados brindados al infans le hizo proponer perspectivas radicalmente innovadoras.

Para Winnicott:

  • el concepto de necesidad precede y se suma al de deseo;
  • el monismo sustituye al dualismo;
  • la agresión primaria no intencional – acompañada de ciertas respuestas ambientales adecuadas – determina cambios estructurales en los primeros momentos de vida. Cambios tan importantes como la aparición de lo externo, la diferenciación yo/no yo y la inauguración de la fantasía;
  • la regresión pasa a ser un mecanismo que remite no sólo a puntos de fijación libidinales sino además a fases de dependencia que exigen estudiar las relaciones entre individuo y medio ambiente;
  • en los casos de detención o desviación del desarrollo las fallas de la madre revividas con el terapeuta pueden convertirse en oportunidades para la recuperación;
  • la clasificación psicopatológica cambia en forma notable ya que se sustenta en la teoría de la dependencia que caracteriza a los seres humanos;
  • las técnicas de tratamiento se modifican, algunas de duración brevísima como la «consulta terapéutica» con su «juego del garabato», extienden significativamente el campo de aplicación del psicoanálisis;
  • el «self verdadero y falso» y «lo transicional» conforman nuevos ejes del desarrollo sano y también de la prevención, del diagnóstico y de la práctica psicoterapéutica;
  • las marcas que quedan grabadas a partir de experiencias no verbales y/o no representativas -que superan ampliamente en número a todas las comunicaciones que se hacen a través de la palabra- pueden cobrar fuerte significación «traumática» y exigen nuevas consideraciones teórico clínicas;
  • las «actuaciones» del paciente o del terapeuta, antes consideradas cuasi pecados, adquieren un nuevo status comunicacional;
  • concibe como una unidad a la «transferencia-contratransferencia a la que se refiere como «respuesta total del analista» o ®, adoptando la designación que creó Margaret Little, su colaboradora y ex-paciente

Esta enumeración, que además de abigarrada puede parecer larga, es, en verdad, extremadamente incompleta.

No consideramos necesario referirnos aquí a lo más conocido de la obra de Winnicott, su teoría del tercer espacio transicional, reino de la paradoja donde conviven los opuestos; el lugar que concede a la mismidad, lo espontáneo y más personal de cada individuo que conceptualizó a través del Verdadero y Falso Self o la prioridad que concede al «jugar» y a la creatividad, categorías que caracterizan a la salud y al buen vivir en el que coinciden el respeto y la responsabilidad por uno mismo y por los demás sin excluir el derecho a contactar con el amor-cruel propio de los humanos.

En cuanto al analista o terapeuta, Winnicott lo concibe como una «persona total» que inevitablemente pone en juego su compleja subjetividad en todo momento de cada sesión. Las características estables y predecibles, pero además naturalmente cambiantes de la personalidad del terapeuta, pasan a integrar el «marco terapéutico», entidad subjetivo-objetiva, interno-externa o, al decir de Winnicott, «transicional» que adquiere una importancia sustancial como elemento terapéutico y exige modificar la definición y el uso de lo clásicamente llamado contratransferencial.

Hoy resulta casi imposible concebir la figura del terapeuta como la de un personaje predominantemente neutro y abstinente, casi exclusivamente atento a hacer consciente lo inconsciente e instalado dentro del paisaje tradicional del consultorio artificialmente considerado como inexpugnable fortaleza supuestamente impermeable a los avatares del mundo externo.

Al proceso terapéutico Winnicott lo concibe como una situación en la que dos personas se comunican empáticamente «jugando» juntas.

Apuesta no sólo a la interpretación sino, fundamentalmente, a lograr experiencias compartidas que apuntan al autodescubrimiento y que, como por arte de magia, a veces se dan en el vínculo analista-paciente. Este «proceso terapéutico jugado» adquiere mayor relieve por su relación con la co-creatividad, con la emergencia de la riqueza personal y vincular y con la inmersión en lo cultural, en el más pleno sentido del término que, para Winnicott, y queremos destacarlo particularmente, elude cualquier forma de elitismo o de mero proceso intelectual aislado.

«Winnicott siempre sostuvo -y se preocupó por manifestarlo en forma insistente- que sus aportes no deben considerarse como una labor acabada, cerrada, conceptualmente hermética, que necesite ser defendida a capa y espada.

Propone que la vitalidad y la creatividad son inherentes a la salud humana y, con total coherencia, nos entrega una obra abierta a ser evaluada, puesta en duda y verificada cuantas veces sea necesario.

Y no lo hace sólo de modo declarativo, sino que este espíritu vital, fresco y alejado de dogmatismos satura sus finos conceptos teóricos y se filtra en sus ejemplos clínicos.

A menudo nos deja ver cómo trabaja con libertad y creatividad, al tiempo que nos hace pensar e imaginar-crear-hipótesis y opiniones que nos van nutriendo y permitiendo crecer como profesionales.»2

Bibliografía

  • Anfusso, A., Indart, V. (2009) ¿De qué hablamos cuando hablamos de Winnicott? Montevideo, Ed. Psicolibros Waslala.
  • Jacobs, M. (1995) D. W. Winnicott. London: SAGE Publications.
  • Frendrik, S. (1993) Desventuras del Psicoanálisis. Buenos Aires: Ed. Ariel.
  • Kahr, B. (1996/97) «A vida e a obra de D. W. Winnicott. Um retrato biografico.» Rio de Janeiro: Exodus Editora.
  • Kahr, B. (1999): Donald Woods Winnicott. Retrato y biografía. Madrid: Biblioteca Nueva.
  • Kahr, B. (2016) «Tea with Winnicott». London: Karnac Books.
  • Nasio, J. (1996) Introducción a las obras de Winnicott, Dolto, Lacan. Grandes psicoanalistas, Volumen II. Barcelona: Gedisa.
  • Phillips, A.(1997) Winnicott Buenos Aires: Lugar.
  • Rodman, R. (1990) El gesto espontáneo. Cartas escogidas. Buenos Aires: Paidós.
  • Rodman, R. (2003) «Winnicott. Life and Work.» Cambridge: Perseus Books Group.
  • Winnicott, D., Green, A., Mannoni, O., Pontalis, J.B. (1978) Donald W. Winnicott. Buenos Aires: Trieb.
2 Rafael Sibils (2009). En Anfusso e Indart (2009) ¿De qué hablamos cuando hablamos de 2 Winnicott? Montevideo: Psicolibros Waslala, p. 18.